Suelos de madera termotratada
Los suelos de roble y fresno termotratados poseen unas cualidades estéticas impresionantes que los hacen destacar. El proceso de termotratamiento realza las vetas naturales, aportando un carácter y una profundidad únicos a la madera. Los tonos cálidos y ricos resultantes, junto con sus variados matices, crean una opción de suelo visualmente cautivadora que añade encanto y elegancia a cualquier estancia.

Durabilidad y estabilidad excepcionales:
Los suelos de roble y fresno termotratados presentan una durabilidad y estabilidad excepcionales, lo que los hace idóneos para diversos entornos. El proceso de termotratamiento consiste en someter la madera a altas temperaturas, alterando su composición química. Esto se traduce en una mayor resistencia a la humedad, los insectos y la putrefacción. La madera tratada adquiere mayor estabilidad dimensional, minimizando el riesgo de deformación o curvatura con el tiempo.
Versatilidad y compatibilidad:
Los suelos de roble y fresno termotratados ofrecen una versatilidad excepcional, complementando una amplia gama de estilos de diseño de interiores. Tanto si su espacio se inclina hacia una estética tradicional, rústica o contemporánea, estas maderas se adaptan con facilidad y realzan el ambiente general. Su capacidad para combinar con diferentes paletas de colores y elementos de diseño permite un sinfín de posibilidades para crear el estilo y la sensación deseados en su hogar.
Sostenibilidad y respeto al medio ambiente:
Optar por pisos de madera de roble y fresno termotratada se alinea con valores ecológicos. El proceso de termotratamiento utiliza calor en lugar de productos químicos, lo que reduce la necesidad de conservantes u otros tratamientos. Este proceso también mejora la resistencia natural de la madera, minimizando la necesidad de tratamientos químicos adicionales a lo largo de su vida útil. Además, tanto el roble como el fresno son especies de madera dura abundantes y sostenibles, lo que garantiza una elección responsable con el medio ambiente.
Larga vida útil y bajo mantenimiento:
Los suelos de roble y fresno termotratados son conocidos por su durabilidad y fácil mantenimiento. La resistencia de estas maderas se traduce en una solución de suelos duradera que soporta un alto tránsito y el desgaste diario. El mantenimiento rutinario consiste en una limpieza sencilla con un limpiador suave para suelos de madera y la aplicación periódica de un acabado protector para preservar la belleza natural de la madera y protegerla de posibles daños.
¿Cómo se fabrican los suelos de madera termotratada?
La modificación térmica es un proceso especializado que consiste en someter la madera a altas temperaturas en un entorno controlado. Este proceso altera la composición química de la madera, lo que resulta en una mayor durabilidad y estabilidad. A continuación, se describen los pasos clave del proceso de modificación térmica:

Selección de la madera: Se seleccionan cuidadosamente troncos de roble y fresno de alta calidad para el proceso de modificación térmica. Estas especies de madera dura son conocidas por su resistencia, densidad y atractivas vetas.
Acondicionamiento: Antes de comenzar el proceso de modificación térmica, la madera se acondiciona para reducir su contenido de humedad. Este paso ayuda a lograr resultados más uniformes y a minimizar el riesgo de deformación o distorsión durante la fase de calentamiento.
Cámara de calentamiento: La madera acondicionada se coloca en una cámara de calentamiento especializada. La cámara se sella y se aplica calor gradualmente, alcanzando temperaturas que suelen oscilar entre 180 °C (356 °F) y 230 °C (446 °F). La temperatura y la duración exactas del proceso de calentamiento pueden variar según el resultado deseado y las especificaciones del fabricante.
Modificación térmica: A medida que aumenta la temperatura dentro de la cámara, se producen diversos cambios químicos en la madera. El calor provoca la descomposición de la hemicelulosa, un componente responsable de la susceptibilidad de la madera a la humedad. Esta descomposición reduce la capacidad de la madera para absorber y liberar humedad, lo que se traduce en una mayor estabilidad dimensional y resistencia a problemas relacionados con la humedad, como la deformación, la hinchazón y la pudrición.
Enfriamiento y acondicionamiento: Una vez alcanzado el nivel de modificación deseado, el calor se reduce gradualmente y la madera se enfría dentro de la cámara. Este proceso de enfriamiento permite que la madera se estabilice y se adapte a sus nuevas propiedades. La madera acondicionada y modificada térmicamente está entonces lista para su posterior procesamiento y transformación en tablones para pisos.
Fresado y acabado: La madera termotratada se corta en tablones de las dimensiones deseadas. Los tablones se someten a procesos adicionales como lijado, perfilado y acabado para obtener una superficie lisa y uniforme. Se pueden aplicar diversos acabados, como aceites o lacas, para realzar la belleza natural de la madera y brindarle protección adicional.